EL VENENO

CucharaLa hija llega y le dice a su padre:

– ¡Papá, ya no aguanto más a la vecina! Quiero matarla, pero tengo miedo que me escubran. ¿Puedes ayudarme con eso? El padre le responde:

– Claro que sí mi amor, pero hay una condición… Tendrás que hacer las paces con ella para que después nadie desconfíe que fuiste vos cuando ella muera. Tendrás que cuidarla muy bien, ser gentil, agradecida, paciente, cariñosa, menos egoísta, retribuir siempre, escucharla más… ¿Ves este polvito? Todos los días pondrás un poco en su comida. Así ella morirá de a poco.

Pasados 30 días, la hija vuelve a decir al padre:
– Ya no quiero que ella muera. La amo. ¿Y ahora? ¿Cómo hago para cortar el efecto del veneno? El padre entonces le responde:
– ¡No te preocupes! Lo que te dí fue polvito de arroz.
Ella no morirá, porque el veneno estaba en ti.

Cuando alimentamos rencores, morimos de a poco.
Aprendamos a hacer las paces con quienes nos ofenden y nos lastiman.
Aprendamos a tratar a los demás como queremos ser tratados. Aprendamos a tener la iniciativa de amar, de dar, de donar, de servir, de regalar, y no solo querer ganar y ser servido.

Autor: Desconocido

Discurso de Bill Gates

Discurso de Bill Gates: Las 11 Reglas de la Vida que tus Hijos no Aprenderán en el Colegio

Bill Gates volvió recientemente a su antiguo instituto a dar un discurso a los alumnos, y entre todas las cosas que les dijo recalcó 11 reglas de vida para que tuvieran en cuenta los chicos:

Regla Uno- La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

Regla Dos- Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla Tres- No ganarás US$5.000 mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.

Regla Cuatro- Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

Regla Cinco- Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.

Regla Seis- Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

Regla Siete- Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, lavar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo “super” que eres y lo pesados que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes, contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y closet.

Regla Ocho- En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesitas para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.

Regla Nueve- La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

Regla Diez- La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla Once- Sé amable con los “NERDS” (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

NUNCA JUZGUES A NADIE

Un médico entró en el hospital de prisa después de haber sido llamado …a una cirugía urgente. Él contestó a la llamada lo antes posible, se cambió de ropa y se fue directamente al bloque de la cirugía. Él encontró el padre del niño ir y venir en la sala de espera para el médico. Una vez al verlo, el padre gritó: “¿Por qué tomaste todo este tiempo por venir? ¿No sabes que la vida de mi hijo está …en peligro? ¿No tienes sentido de la responsabilidad? ”

El médico sonrió y dijo: “Lo siento, yo no estaba en el hospital y me vine lo más rápido que pude después de recibir la llamada…… Y ahora, me gustaría que se calme para que yo pueda hacer mi trabajo”

“que me Cálme? ¿Qué pasaria si fuera su hijo el que estubiera en esta habitación ahora mismo, estarias calmado? Si su hijo se estubiera mueiendo ahora qué hariasr? “, Dijo el padre enojado

El médico volvió a sonreír y contestó: “Voy a decir lo que dijo Job en la Biblia” Del polvo venimos y al polvo volveremos, bendito sea el nombre de Dios”. Los médicos no pueden prolongar la vida. Ir e interceder por su hijo, vamos a hacer todo lo posible por la gracia de Dios ”

“Dar consejos cuando no estamos en cuestión es tan fácil”, murmuró el padre.

La cirugía se llevó algunas horas después de que el médico salió feliz, “Gracias a Dios! Su hijo se ha salvado! ”

Y sin esperar la respuesta del padre el doctor muy apurado mira su reloj y sale corriendo. mientras se marchaba le dijo “Si usted tiene algunas pregunta, pregúntele a la enfermera!”

“¿Por qué el es tan arrogante? No podía esperar algunos minutos mas para que para preguntarle mas sobre el estado de mi hijo “,

LA ENFERMERA RESPONDIÓ, CON LÁGRIMAS POR SU ROSTRO:

“EL HIJO DEL DOCTOR MURIÓ AYER EN UN ACCIDENTE DE CARRETERA, Y EL MEDICO ESTABA EN EL CEMENTERIO CUANDO USTED LE LLAMÓ PARA QUE REALIZARA LA CIRUGÍA DE SU HIJO.

Y AHORA YA LE SALVÓ LA VIDA A SU HIJO, DEJELO IR YA SE FUE CORRIENDO PARA TERMINAR EL ENTIERRO DE SU HIJO. ”

NUNCA JUZGUES A NADIE, PORQUE NUNCA SE SABE CÓMO ES SU VIDA Y EN CUANTO A LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO O LO QUE ESTÁ PASANDO.

El padre, el hijo y los clavos

Un padre entregó a su hijo un puñado de clavos, una tabla, un martillo y le dijo:

– Cada vez que tu conciencia te diga que has hecho o dicho algo que no esta bien, clava un clavo en la tabla. Cuando hayas terminado me avisas.

A pocos días, el niño llevó al padre la tabla llena de clavos.

– Bien dijo el padre, y mientras tomaba el martillo de la mano del niño le dada una tenaza, agregó:

– Ahora te propongo otra cosa. Cada vez que estés seguro de haber procedido bien, arranca un clavo.

En menos tiempo que le había llevado clavar los clavos, el hijo volvió con la tabla vacía.

– Los desclave todos papá, – exclamo con mucha alegría. El padre lo abrazó y le dijo emocionado:

– Me siento feliz al comprobar que en tan corto tiempo has logrado compensar tu proceder anterior. Y agregó:

– Pero si observas la tabla verás que cada clavo ha dejado su huella. Recuérdalo.

León Tolstói  – (28 de agosto de 1828 Yásnaya Poliana, Imperio ruso – 20 de noviembre de 1910 Astápovo, Lípetsk, Imperio ruso) Novelista ruso ampliamente considerado como uno de los más grandes escritores de occidente y de la literatura mundial.

EL BURRO Y EL POZO

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.

Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble:

Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra… el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos…Usa la tierra que te echan para salir adelante.

Hacer espacio para Dios

Hay una historia sobre un golpe de estado que ocurrió en un pequeño reino. Cuando los soldados llegaron en búsqueda del rey para matarlo, él había huido a la ciudad y se escondió en una sastrería. El sastre, al reconocer inmediatamente a su importante invitado, sin muchos rodeos lo escondió bajo una gran pila de ropa.

Al corto tiempo, los soldados tomaron la sastrería por asalto con espadas en mano, gritando: “¡Sabemos que el rey se está escondiendo aquí!”. Clavando sus espadas repetidamente en la pila de ropa, esquivaron al rey por tan sólo unos centímetros. Al no encontrar nada, los soldados se fueron indignados y entraron en la tienda de al lado.

Cuando el rey salió de la pila de ropa, le dijo al amable y viejo sastre: “Gracias. Ha salvado mi vida. Por esto, le concederé tres deseos”. Sorprendido y emocionado, el humilde sastre pensó por unos momentos y pidió: “Primero, cuando regrese al poder, me gustaría que declarara un Día Nacional del Sastre. Segundo, a todos los sastres del reino se les debe pagar el doble. Y tercero… ” hizo una pausa antes de decir “Debo decir que tengo la curiosidad. Quiero saber algo: ¿Cómo se sintió usted, el rey, cuando estas personas intentaron matarlo?”.

“Hecho”, dijo el rey, y con esto abandonó la sastrería.

El golpe de estado fracasó y el rey regresó a su trono. Como su primera orden, anunció el Día Nacional del Sastre, también proclamó que todos los sastres del reino debían ganar el doble. Después ordenó que arrestaran al sastre y lo trajeran a la horca. Aterrado y desconcertado, el sastre no podía imaginar cómo y por qué lo estaban tratando tan mal. El lazo fue colocado alrededor del cuello del sastre, pero justo antes de que tiraran de la palanca, el rey intervino y gritó: “¡Libérenlo!”. El sastre regresó al rey, aún temblando de miedo. Cuando se vieron a los ojos, el rey dijo tranquilamente: “Ahora tu tercer deseo ha sido cumplido. ¡Ahora sabes cómo se siente!”.

El objetivo de la historia es que tal vez creamos saber por lo que los demás están pasando, pero hasta que no caminemos en sus zapatos, en realidad no lo sabemos. Es por ello que cuando nos encontramos con una persona difícil, es sabio actuar con compasión y aceptación.

Afrontémoslo. Todos juzgamos. Observamos a las personas y las juzgamos; por la forma que visten, la manera que caminan, la forma que hablan. El problema es que, a veces, nos llenamos tanto de juicio que no dejamos espacio para el amor. Estamos tan llenos de nosotros mismos (quienes creemos que somos, lo que creemos que merecemos) que no hay espacio para los demás y no hay espacio para la Luz.

Esta semana, recordemos que el verdadero crecimiento espiritual ocurre cuando incrementamos nuestra empatía, nuestra capacidad de sentir el dolor de otro. ¿Cómo? Al abrir nuestro corazón para ocuparnos, en lugar de abrir nuestras mentes para juzgar. Después de todo, hay tanta positividad en lo peor de nosotros y tanta negatividad en lo mejor de nosotros, que no nos conviene encontrar fallas en los demás.

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Karen Berg

El vuelo de los gansos

El próximo otoño cuando veas los gansos dirigiéndose hacia el norte para pasar el invierno, fíjate en que vuelan formando una V….Tal vez te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del por qué vuelan de esa manera.

Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en V toda la bandada aumenta por lo menos un 70% su poder de vuelo que si cada pájaro volara solo. Cada vez que un ganso se sale de la formación siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a la formación para beneficiarse de la ayuda del compañero que va adelante.

Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a otro de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Los gansos que van detrás graznan para alentar a los que van adelante, y esto les ayuda a mantener la velocidad.

Finalmente, cuando un ganso se enferma, o es herido por un disparo, otros dos gansos se salen de la formación y lo siguen para ayudarlo o protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que está nuevamente en condiciones de volar o muere, y sólo entonces los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.

 

Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad, pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y rápidamente, porque van apoyándose mutuamente, haciendo que los logros sean aún mejores. Si nos unimos y nos mantenemos junto a aquellos que van en nuestra misma dirección, el esfuerzo será menor. Será más sencillo y placentero el logro de alcanzar las metas previstas.

Empujar la piedra con todas sus fuerzas

Un hombre dormía en su cabaña cuando de repente una luz iluminó la habitación y apareció Dios.

El Señor le dijo que tenía un trabajo para él y le enseñó una gran roca frente a la cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas.

El hombre hizo lo que el Señor le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía el sol hasta el ocaso, el hombre empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas… y esta no se movía.

Todas las noches el hombre regresaba a su cabaña muy cansado y sintiendo que todos sus esfuerzos eran en vano. Como el hombre empezó a sentirse frustrado Satanás (el Oponente) decidió entrar en el juego trayendo pensamientos a su mente: has estado empujando esa roca por mucho tiempo, y no se ha movido.

Le dio al hombre la impresión que la tarea que le había sido encomendada era imposible de realizar y que él era un fracaso. Estos pensamientos incrementaron su sentimiento de frustración y desilusión.

Satanás le dijo: por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible.

Solo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente.

El hombre pensó en poner en práctica esto pero antes decidió elevar una oración al Señor y confesar le sus sentimientos: “Señor, he trabajado duro por mucho tiempo a tu servicio. He empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he podido mover la roca ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿Por qué he fracasado?”.

El Señor le respondió con compasión: Querido amigo, cuando te pedí que me sirvieras y tu aceptaste, te dije que tu tarea era empujar contra la roca con todas tus fuerzas, y lo has hecho. Nunca dije que esperaba que la movieras. Tu tarea era empujar.

Ahora vienes a mi sin fuerzas a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad fracasaste? Mírate ahora, tus brazos están fuertes y musculosos, tu espalda fuerte y bronceada, tus manos callosas por la constante presión, tus piernas se han vuelto duras. A pesar de la adversidad has crecido mucho y tus habilidades ahora son mayores que las que tuviste alguna vez.

Cierto, no has movido la roca, pero tu misión era ser obediente y empujar para ejercitar tu fe en mi. Eso lo has conseguido. Ahora, querido amigo, yo moveré la roca.

….

Algunas veces, cuando escuchamos la palabra del Señor, tratamos de utilizar nuestro intelecto para descifrar su voluntad, cuando en realidad Dios solo nos pide obediencia y fe en él. Debemos ejercitar nuestra fe, que mueve montañas, pero conscientes que es Dios quien al final logra mover las.

Cuando todo parezca ir mal… solo ¡EMPUJA!
Cuando estés agotado por el trabajo… solo ¡EMPUJA!
Cuando la gente no se comporte de la manera que te parece que debería… solo ¡EMPUJA!
Cuando no tienes más dinero para pagar tus cuentas… solo ¡EMPUJA!
Cuando la gente simplemente no te comprende… solo ¡EMPUJA!
Cuando te sientas agotado y sin fuerzas… solo ¡EMPUJA!
Hay rocas imposibles de mover o de cambiar. Tal vez ESA no es nuestra misión.
Un fuerte abrazo, luz y bendiciones para que nunca dejes de “empujar”

Desconocido